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Acerca del acto Louis Lavelle

Acerca del acto

Louis Lavelle

Published 2001
ISBN :
Paperback
388 pages
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 About the Book 

La metafísica procura recuperar el acto primitivo del que dependen conjuntamente mi ser propio y el ser del mundo. El camino que conduce a la metafísica es particularmente difícil y pocos hombres hay que acepten escalarlo, pues exige eliminar todoMoreLa metafísica procura recuperar el acto primitivo del que dependen conjuntamente mi ser propio y el ser del mundo. El camino que conduce a la metafísica es particularmente difícil y pocos hombres hay que acepten escalarlo, pues exige eliminar todo aquello que pareciera sostener nuestra existencia, las cosas visibles, las imágenes y todos los objetos que usualmente nos interesan o que deseamos. Aquello que procuramos alcanzar constituye un principio interior, al que siempre se ha dado el nombre de acto, el cual engendra todo lo que podemos ver, tocar o sentir, no tratándose en modo alguno de concebirlo, sino de ponerlo en obra. Este principio, por el éxito o el fracaso de nuestra operación, da cuenta al mismo tiempo de la experiencia que tenemos ante los ojos y del destino que podemos damos a nosotros mismos.Siempre ha existido en el filósofo un secreto pudor, dado que remonta hasta las mismas fuentes de todo lo que es. Ahora bien, ocurre que todas las fuentes tienen un carácter misterioso y sagrado y la más leve mirada basta para perturbarlas. Ocurre que en ellas se halla la intimidad de la voluntad divina —la que temo interrogar― y la intimidad de mi propia voluntad, que temo comprometer. La obscuridad y el misticismo son frecuentemente los signos de ese pudor. ¿Qué puedo yo captar, qué puedo yo expresar que no sean manifestaciones de esa voluntad pura, a la que determinan, individúan, limitan y, con ello, deforman? Los filósofos han buscado siempre cuál es el hecho primitivo del que todos los demás dependen.El hecho primitivo, empero, está en que no puedo afirmar el ser con independencia del yo que lo capta, ni afirmar el yo con prescindencia del ser en el que él se inscribe. El único término en cuya presencia siempre me reencuentro, el único hecho que para mí es primero e indubitable, es mi propia inserción en el mundo. ¿Dónde está, sin embargo, el verdadero punto de inserción? No está ni en mi pensamiento solitario, ni en el obstáculo que me detiene y que me patentiza que no soy más que lo que soy- tampoco está en la angustia que, en el momento en que estoy pronto a darme el ser, me hace sentir mi oscilación entre el ser y la nada, aunque el pensamiento, el obstáculo y la angustia sean inseparables del nacimiento de la conciencia e incluso la obliguen incesantemente a renacer, ya que están destinados a impedir el hábito de formarse, o a sustraerme de éste, si es que yo ya estuviese allí. El hecho primitivo reside en una experiencia infinitamente más positiva, como es la de mi activa presencia para mí mismo- es el sentimiento de mi. Frente a las tendencias idealistas de muchos de sus contemporáneos, Lavelle defendió la prioridad del ser sobre el pensamiento.Sin embargo, el ser es definido por Lavelle de manera dinámica, como un principio que se pone a sí mismo de forma eterna, y que es fuente de la libertad y del valor. A Lavelle se le ha acusado de ontologismo y de panteísmo, aunque él mismo quiso evitar estas tendencias. Desde el punto de vista de Lavelle, el ser y el acto se identifican, y entonces nuestro propio ser puede definirse por la libertad. Por nuestra propia libertad, y estando en el mundo, participamos del ser puro, al mismo tiempo que nos distinguimos de él.La categoría de participación se convierte de este modo en un elemento central del pensamiento de Lavelle. En el acto de participación nos ponemos a nosotros mismos como seres individuales, al mismo tiempo que le damos sentido al mundo entero. La metáfora de la participación en el sentido de Lavelle puede ser la ejecución de una pieza musical. En esta experiencia artística, al tiempo que ejercitamos una pieza musical, y nos sumimos en ella, también nos afirmamos en nuestro ser particular y en nuestra propia experiencia. Con la categoría de participación, Lavelle quiere evitar pensar el ser como una mera idea, y quiere también superar el esquema sujeto-objeto, propio de la modernidad.